viernes, 7 de abril de 2017

Un tropezón no es caída.

 Y dirás "¡Qué mina más boluda, ¿recién se da cuenta?!"
  Hoy, mientras me estaba bañando y cantando con toda la pasión que pueden generar una cuerdas vocales, me resbalé y casi me golpeo la cabeza al borde del desmayo por segunda vez en un mes, ¿pero sabés qué? no sucedió, estaba ahí la manija de ese hueco donde se guarda el jabón, con la cual me golpeo con los ojos cerrados y siempre critiqué de inutilidad hacia la humanidad, y entendí algo muy importante, por más que tropezara, no necesariamente me tengo que caer, por cuestiones de gravedad sí, pero esa manija fue el punto de inflexión, si me tropiezo, sólo necesito aferrarme para no caer y siempre hay alguien ahí, que no me dejará caer.
Y dirás nuevamente "¡Qué mina más boluda!"

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