miércoles, 4 de enero de 2017

En un castillo muy, muy lejos.

 Un príncipe se levantaba todas las mañanas muy, muy temprano para salir a combatir al mundo, al lado dormía su bella princesa, a la cual no quería despertar porque se veía tan hermosa dormida, disimulaba su tristeza. Este noble hombre para que la princesa no lo extrañase tanto, dejaba su perfume en la almohada para que ella siguiera soñando con él y no se angustiara al momento de su partida.
 Todas las mañanas hacía lo mismo, no importaba lo caro que salía fabricar ese perfume o si le quedara muy poco, quería que su recuerdo viviera en los sueños de ella.

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