sábado, 10 de diciembre de 2016

Sueños de una noche de malestar.

 Trabajaba en un hospital, estaba cubriendo el turno noche, cuando alguien se acerca a dejarme un maletín, diciéndome, "acá adentro no te quieren cerca, esto contiene una bomba, o te quedás y detona todo el hospital o te vas y lo hacés explotar donde quieras, tenés tres horas... Ah y me olvidaba, allá afuera hay algunos que tampoco te quieren". Y la persona desaparece cruzando la puerta muy rápido.
 Se me derrumbó el mundo, necesité unos instantes para pensar que ese maletín era mi responsabilidad y no podía dejar que otros murieran por mi, entonces reflexioné qué haría si fuera lo último que hiciera en esta vida, y te llamé.
 No había mucho tiempo para explicar, me quedaban menos de dos horas, viniste en una moto, te rogué que me llevaras lo más lejos posible y lo hiciste, aparecimos en un barrio después de casi una hora de viaje por autopista, todavía seguías preguntándome que pasaba, y mientras tanto, me bajo de aquella moto y sigo corriendo sola con ese maletín en brazos buscando quién iba a ser el desafortunado que muriera hoy.
 Llegué hasta un descampado, era del tamaño de una manzana, ¡perfecto!
 Corrí hasta el medio del terreno, y empecé a quitar tierra del suelo, sentía como se me quebraban las uñas y sangraban, los nervios eran tantos que casi no sentía el dolor, apenas unos minutos quedaban, lo enterré lo más abajo que pude y volví a dejar algo de tierra por encima de él, empiezo a correr hacia vos, veo una casilla precaria, se prende una luz, te hago una señal para que te vayas, pero esperaste a que llegara, me subiera y nos fuéramos juntos.
 No habíamos recorrido ni dos cuadras cuando se escuchó la explosión, todos salían a ver y comentaban, "parece que explotó la casa del violador".
 Nos alejábamos y sentí un alivio que nunca antes había sentido, tal vez fue porque nadie inocente murió, o porque no sentía culpa de quien habitaba ahí, seguiste manejando y un frío helado recorrió todo mi cuerpo, después de todo lo que sucedió no parecías sorprendido, cuando de repente lo entendí, te pedí que frenaras tu moto, bajé y lo entendí todo...
Vos también me habías traicionado.

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