domingo, 26 de junio de 2016

Perdón. (Parte III)

 Le dije que no quería que se vaya y le hice prometer que a pesar de que pasara lo que pasara, se iba a quedar, sabía que esa promesa no iba a durar, lo hice desde mi lugar más egoísta y sabía que era libre pero que buscaba quedarse en los brazos de alguien y los míos no eran los indicados, para decir la verdad hacíamos cosas tontas pero nos sentíamos bien, o yo me sentía bien cuando se acostaba sobre mi pecho y mirábamos al techo, hablaba mucho y yo soy más de los silencios, pero me gustaba escuchar su tono de voz, si no hablo todavía lo puedo escuchar a veces.
 Sabía que iba a terminar mal, no dije nunca la verdad y no se si fue por cuestión de comodidad, no sé que buscaba pero no lo encontré, miraba sus ojos y sabía que hacía todo mal, esa tarde nos peleamos y le dije que no vuelva y me hizo caso, pero no merezco el perdón, nunca se lo pedí...

jueves, 23 de junio de 2016

Empaqué. (Parte II)

 Cuando nos cruzamos, aunque sabía que no me iba a saludar, porque en algún momento le comenté que cuando superás a una persona no tenés que saludarla, me había pasado a mi en el pasado, cuando me había cruzado con aquella persona en una avenida, vi su felicidad en su cuerpo, en sus ojos, me saludó y yo le sonreí, sabía que había cerrado esa etapa de mi vida y ahí estaba, pasándome lo mismo, sabiendo que había llevado todo al límite y se fragmentó en mil pedazos, había lastimado y mentido a una persona como nunca nadie lo había hecho, y ahí estaba, me sonrió, sabía que todo se había terminado. Empaqué todos mis recuerdos y los guardé, me merecía aquella sonrisa, por todas las mentiras.

miércoles, 22 de junio de 2016

Pero no así. (Parte I)

 Nos reunimos en la parada de colectivo de siempre, o solía serlo, se veía tan bien, tenía una sonrisa en la cara y caminaba como si fuera otra persona, pero no perdió en nada su esencia, su bondad, eso que le hace ser quien es, le había prometido que cuando pasaran los años íbamos a charlar sobre este episodio que nos dividía y no sé como llegamos hasta aquí después de dos años de no vernos. Caminamos hasta aquel subway, y nos sentamos, sus gustos seguían siendo los mismos, pero de una forma más madura, más humana, ahora tal vez comprendía y me podía comprender a mi.
 Vi un anillo en su dedo y no quise decirle nada, quise explicarle por qué me fui y me dijo que no le debía explicaciones, que estábamos bien así, me comentó que estaba haciendo de su vida, también le comenté un poco de lo mío, nos reímos con las anécdotas, no podía culpar a nadie, siguió adelante y yo también, por un momento sentí como si el pasado volviera pero de la forma en la que quería que sucediera, pero después entendí que las cosas debían pasar así, estoy bien en el presente y todo lo que tengo lo elegí.
 Nos despedimos, me dijo "chau, que seas feliz en tu vida" y sonrió con una luz que nunca había visto, le dije "igualmente" y supe que iba a ser feliz logrando todo lo que se propusiera.