jueves, 22 de octubre de 2015

Incoherencias mías.

 Me invito a mi misma a olvidarte, pero cada vez que lo hago, me encuentro extrañándote más. Es que para empezar a olvidar, hay que dejar de recordar y esa es la parte que me cuesta, te veo por todas partes, hasta en donde no estás, te veo soñando y despertando en otra cama muy lejos de acá. Mi orgullo me puede hacer odiarte a veces, mi consciencia también, pero siempre hay algo más fuerte que mi propio ser que me hace reincidir una y otra vez.
 Esta vez no, basta.

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