viernes, 4 de septiembre de 2015

Esta vez te digo adios.

 Alguien me dijo que mis enojos me duran poco, y es cierto, me duran poco, no sé estar enojada con alguien porque soy muy buena, soy muy transparente en todo, pero no es un enojo, es una decepción, y no la primera, si no la... Ya perdí la cuenta de decepcionarme por estar esperando algo de tu parte, ya no sé si soy egoísta por dejarte en libertad por no ser mío, o si te amo tanto que te dejo seguir caminando para no volver a cometer más este pecado.
 Esta noche, sí, te suelto, te saco de mi porque no soporto más toda esta situación, ¿acaso no creés que sufrimos mucho para tratarnos así? Prefiero morir de soledad que de angustia al pensar que vos podías ser aquella persona a la cual le entregara mi vida con todos mis sueños y deseos, prefiero caminar sola, prefiero enterrarte en el olvido y no hablar nunca más de tu nombre, hasta que volvamos a ser dos extraños, sin nada que nos una y nos haya unido.
 Todo este tiempo esperé a que me vinieras a buscar, sabía que nunca vendrías, ya no vengas, no, porque ya te dejé de esperar.

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