sábado, 25 de julio de 2015

Armisticio.

 A la luz de la noche, quiero confesar que la guerra interna que libro contra tu ser dentro de mi ser, tal vez sea la peor lucha.
 Cuando una persona está en paz, está equilibrada, suele sentirse en armonía, pero hace poco tiempo empezó mi guerra de consciencia, peleo contra un invisible, peleo porque no conquistes mis territorios, aunque hace algún tiempo tomaste todas mis fronteras, mis frentes se desplomaron, dándote espacio, para que usted intruso, usted enemigo, se adueñara como conquistador de nuevas tierras, aunque yo fuera la dueña, conquistaste mi cuerpo, mi mente y finalmente irás por mi alma, ¿por qué pactamos con quién sabemos que nos traicionará? Simplemente por debilidad, pero mi debilidad ante usted señor intruso, es a medias, firmo un pacto, una amistad con armas silenciosas, una guerra que sigue siendo guerra fuera y dentro, sin mediar palabras sobre el tema, como si nunca hubiera pasado todo aquello, por conveniencia, porque así en algún momento podríamos tenernos, usted anhela cosas diferentes de la que yo anhelo de usted, hoy firmé conmigo y con nadie más, porque después de todo, se necesita una nación desvastada para volver a la gloria...
 Y cuando sea mi momento de gloria, cuando le de la espalda, será su perdición.

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