martes, 23 de junio de 2015

Juré.

 Juré que por un momento, juré que por un instante sentí que te importaba, te importaba lo suficiente como para que no me lastimaras, para que no me abandonaras en el desierto, para que cumplieras tus promesas, aunque tontas igual las cumplieras, juro que sentí que me quisiste, que me querías, porque a veces no sé como conjugar tu querer si es que alguna vez existió.
 Juré que el destino nos pertenecía, nos correspondía a ambos y cuando me di cuenta que el destino me traicionó una vez más, sentí que era momento de alejarme pero juro que me traicionaste más que el propio destino.
 Juré olvidarte, juraste olvidarme, juramos olvidarnos y crucé los dedos.

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