jueves, 7 de mayo de 2015

Quédate.

 Cada vez que aparecés es como un alivio para mi, es volver a vivir en vida y morir cuando te vas.
 Te suelo ver esperándome en los lugares donde teníamos que encontrarnos pero cuando miro de reojo, te vas y me dejás en esta vida tan sola.
 No sé si podré aguantar toda esta vida sin tu sonrisa que me eleva al cielo tocando el suelo con los pies, necesariamente necesito tu voz para poder seguir adelante, pero cuando callo mi voz, solamente encuentro que el silencio me abraza. Mi memoria trata de recordarte pero cada vez y sin sentido, porque ya no tenés sabores, olores, ya nos separan tantos kilómetros y tiempo que me sorprendo cada vez que trato de caminar tus calles y sin éxito.
 Nunca supe que esperabas de mí, simplemente te pedí que te quedaras para que fuéramos felices, te pido por favor, esta noche...

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