domingo, 12 de abril de 2015

Reyes de la noche.

 En el instante en que me sentí más eterna fue cuando toqué el cielo con las manos, éramos reyes de la noche y nuestros ojos maravillados no podían dejar de admirar las chispas que nuestro amor conllevaba.
 Hoy solamente siento un vacío tan grande al escuchar y solamente ser espectadora de como las otras manos tocan el cielo y las mías siguen a los costados de mi cuerpo, tal vez es tiempo de olvidar y superar por cuestiones lógicas, no volverás, no volveré, ¿Para qué?
 Y ahora estoy en libertad, presa de ésta vida, presa de mis deberes y obligaciones, presa de mis decisiones y elecciones...

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