domingo, 1 de febrero de 2015

Vivencia y presente.

 Mientras sonaba esa melodía, estaba tumbada en la cama, mirándote como quien contempla el amor cara a cara, quería que nunca terminara, pero ese día pensé en nuestro fin y convalenciente volví a tus brazos en busca de un beso que me dijera que nunca se terminaría.
 Hoy, me pasa lo mismo pero con absolutamente todo lo que me rodea, lo que queda y lo que no, lo que es totalmente fuerte y lo que pende de la hebra de un hilo. Quería que ciertas cosas se quedaran a vivir en mi vida pero de alguna forma u otra se fueron yendo, hoy ya no son oportunidades, hoy ya no son nada, miro al futuro con todo el miedo que me puede imponer el furioso presente que no quiere pasar.
 Busqué y busqué y por fin lo encontré, realmente lo encontré, juro que lo encontré, pero no me busca tal como yo, entonces entendí que la vida son como retazos de tela, unidos por puntadas, son instantes de intensidad lo que nos van formando, son pequeños momentos que se van uniendo con los días, los minutos separados no tienen sentido, pero sí las horas todas unidas. Sin pensarlo fuiste mis mejores momentos de intensidad, me hiciste entender que todo sigue, todo progresa, todo trasciende, me enseñaste tanto sin saberlo, que hasta escuchar tu nombre puede hacerme más fuerte, más valiente.
 Sería una pena que nunca supieras de todo ésto, sería una pena volver convaleciente a escribirte, sería una pena que nunca supieras que en este mismo instante pienso en esos ojos más que nunca.

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