martes, 13 de enero de 2015

Hacia alguien en particular.

 Cuando llegaste con esos ojos que encerraban todas las noches que pasé sin dormir, me miraste como si hubieras visto un ángel o un fantasma, esa primera mirada me bastó para saber que quería descubrir todos tus misterios, llegaste con ese caminar tan lindo y particular, verte llegar fue casi la gloria, lo más hermoso es que todavía no te vi partir y no quiero hacerlo. Paso las noches en vela pensando en vos, en mí, en nosotros, (sí, nosotros) pero creo que todas las respuestas que faltan me ponen muy ansiosa, aunque soy una persona paciente.
 Cuando llegaste, entendí que el poder de los deseos sin dudas es tan grande como lo queremos, y yo te desee hasta sentir que mis labios se quemaban esperando un beso tuyo, hasta sentir que mi cuerpo se estremecía esperando un abrazo tuyo, hasta sentir como me ruborizaba solo con verte.
 Prometí no (per)seguirte, porque ya venía cargando muchas heridas del pasado y solo quería sanarlas, pero en algún punto, fuiste mucho más fuerte y tuve que salir a tu encuentro por curiosidad, tal vez por necesidad, o por emoción y nunca creí que esto fuera a crecer tanto, más que mi propio ser y aunque no lo parezca, cuando me voy, se queda con vos mucho de mí y es que te pertenece, te pertenezco como quien conquista tierras, te pertenezco más de lo que quisiera.

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