miércoles, 26 de noviembre de 2014

Querido futuro esposo:

 Sé que estás dando vueltas por ahí, así que te escribo esta carta:
 Quiero que seas tierno y te sientes conmigo a tomar mates, amargos, porque para dulce ya estarías vos, que me digas lo hermosa que soy, que todo siempre va a estar bien, porque cuando sucede algo suelo perder los estribos de las situaciones, que me abraces y me hagas sentir segura, que cuando nos sentemos a hablar, lo hagamos como si nos conociéramos de toda la vida, que me cuentes sobre tus viajes y yo te contaría sobre los míos, amanecer y poder usar tus remeras de camisones, aunque me queden grandes las usaría igual, que me mires y me beses la frente como si fuera tu princesa, aunque nosotros ya seamos parte de un reino, que miremos al cielo con la misma intensidad con la que se puede mirar la libertad, que me prepares un té y me digas "sé que no te gusta el café", que nos confundamos de anteojos y los míos te queden tan graciosos que me den ganas de abrazarte, que caminemos de la mano por todas las calles, apoyarte en todo lo que te propongas por más tonto que sea, porque todo lo que hagas siempre me va a interesar y ayudarte aunque no hayan muchas luces, que seas espontáneo al decirme que me querés, que seas el único en todo lo que me queda de vida y que mi corazón siempre te pertenezca.

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