domingo, 2 de noviembre de 2014

1, 2, 3.

 1, viernes, 2, sabado, 3, domingo.
 Me levanto los domingos con aire de no saber porque sucedió todo el fin de semana, me sostengo la cabeza y son más de las 14.00, me maldigo por no poder levantarme más temprano, es otra noche que perdí lejos de tus brazos y cerca del agua, cerca de los barcos y lejos de los aviones, porque el mundo sabe que me mantengo entera por seguir viva, si no ya me hubiera destruido hace mucho tiempo, no encuentro el encendedor, no encuentro la cordura por ningún lado, sólo recuerdo que mi copa nunca se vació, no quiero mirar abajo ni mucho menos atrás, sopla el viento y solo cierro mis ojos y abro los brazos al viento, como deseo que me lleve tan lejos como pueda, pero los abro y sigo en el mismo lugar, me balanceo como si fuera un candelabro al viento, vivo como si el mañana no existiera y cuando el hoy llega me vuela la cabeza, no puedo prometer más que mantenerme entera esta noche. 
¿Cuándo va a parar todo esto?

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