viernes, 27 de junio de 2014

Hamartia.

 No sé si a esta altura escribirte valga la pena, porque en sí no te escribo, solo me escribo a mí en tu nombre, con la esperanza de dejarte en algún lado, de abandonarte en alguna palabra, de olvidarte en alguna oración. Tal vez si le escribo al olvido sobre el olvido, por fin pueda olvidarte.
 Sólo conservo los recuerdos, no viajo con más peso que los recuerdos.
 Siempre busco hacer lo que me una a vos, que irónico, ¿no? Respiro profundo y te pienso fuerte, tan fuerte que hasta podría arriesgarme a decir que cuando te pienso, vos sentís la necesidad de pensar en mí.
 Y así paso otra noche escribiéndote, rompiendo la abstinencia del olvido, como dije, un error fatal.

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