viernes, 20 de diciembre de 2013

Realidad.

Creo que quiero escribir algo lo suficientemente triste, para que comprendas, pero creo que no hay nada más triste, que ver a una chica, un viernes, en su casa, con su pijama, llorando, con sus dos peluches, sin esperanzas, iluminada por un monitor, recordándote, recordándote.
Desde el último beso, desde que bajaste esas escaleras y cruzaste esa puerta, siento que remo en contra de la corriente con dos tenedores.

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